miércoles, 25 de septiembre de 2013

Un progreso ilimitado con recursos limitados



Sobreviviendo al Progreso es un documental que se expuso el 18 de septiembre en el Laboratorio Sensorial, forma parte de la serie de documentales que TÓMA-LA CIUDAD nos ha compartido en esta invitación a tomar y transformar la ciudad, a despertar y darle algo más que una importancia fugaz a distintas problemáticas que vivimos a nivel local y global. Desde el inicio hasta el final, se trata de un documental manejado admirablemente por su atractivo visual y sonoro, que desde distintas perspectivas y escenarios invita a una reflexión existencial sobre las trampas del progreso. El progreso es una trampa, y estamos en ella.

Basado en el best-seller de Ronald Wright, Breve historia del progreso, Mathieu Roy y Harold Crooks buscan difundir esta visión crítica del progreso a través de su documental. Y es que la puesta en práctica del concepto “progreso” va irónicamente en “retroceso”. Parece que se soltó de la mano de la preservación del planeta y del humano para llevarles muchos pasos de distancia, sin querer si quiera voltear a atrás, yendo con la vista puesta en una meta que es como un espejismo, al que cada vez que va a llegar se evapora para ponerse más y más lejos, en una carrera que parece no tener final.

Desde la revolución industrial se ha comenzado a ver el retroceso del progreso, esa carrera sin final, en la que se persigue el espejismo de mejores y mejores máquinas y tecnologías; dejando atrás sobreproducciones, consumos excesivos de energía, y explotaciones innecesarias de recursos y personas.

La población ha ido aumentando, así como el consumo de los recursos naturales; sin embargo, no estamos controlando las consecuencias a largo plazo que esto implica, parecemos estar hipnotizados por el progreso de la tecnología que avanza mucho más rápido que el ser humano.

La economía forma parte importante de esta trampa del progreso. En la antigüedad existían gobiernos que perdonaban las deudas cuando estas eran demasiado grandes, poco a poco se fue prohibiendo esto hasta convertirse en la causa de muchas guerras. Hoy no solo no se perdonan las deudas, sino que se utilizan los recursos naturales para pagarlas, cediendo derechos al agua, bosques, minerales y otros recursos.

No podemos esperarnos al punto de tener que irnos a otro planeta a repetir la misma historia, tampoco la respuesta está en modificarnos genéticamente para no necesitar de los recursos que nos estamos terminando. La solución parece ir más hacia el lado de consumir menos y con más inteligencia, en darnos cuenta que el progreso no debe olvidar la preservación del planeta…en despertar a la masa emocional que está hipnotizada por los que controlan la economía y tienen el poder con el estandarte del “progreso”, que son pocos y tienen mucho, que le temen a la masa que podría romper con esa ilusión del progreso que llevamos años esperando que nos llegue a todos.

Trailer:
 

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