jueves, 31 de octubre de 2013

¿Vergüenza?
Que es esa cosa que no se ve pero nos hace arrepentirnos, pensar las cosas dos veces antes de actuarlas, eso que nuestros padres nos inculcaron desde pequeños y nos  amenazan con una  frase trillada ¿Qué  no te da vergüenza?
Donde la consigues, quien te la da, como sabes que es lo que causa la vergüenza. Esa acción que nos dijeron que estaba mal y nos hizo sentir con pena,  sin ni siquiera saber con exactitud  que es o que estaba mal, esa acción que hizo que los mayores nos castigaran, esto nos va formando la vergüenza o la formación de la moral, por lo tanto  nos va determinando las mil maneras de sentir  vergüenza.
Ahora bien, ya sabemos dónde surgió ese incómodo y extraño sentimiento, pero nos abre a otra cuestión ¿todos lo tenemos?  ¿Por qué unos más que otros?, podríamos poner mil ejemplos de lo que a la mayoría de las personas les causa vergüenza, pero uno que es muy evidente es el exhibicionismo, que pasa por la cabeza de estas personas, sentirán algún tipo de vergüenza, su autoestima los determina de tal manera que no la sientan. O porque solo que ciertas personas nos llega a dar vergüenza y a presión social que se ejerce cuando sientes vergüenza.
Esto se preguntó Theresa M. Senft, ella nos dice hasta qué punto podemos lidiar con esto. En su escrito “Hating Haberma”,  menciona como realizar  proyectos por los cuales la sociedad no está dispuesta hacerlos por miedo a la vergüenza. Proyectos que fracasan incluso no solo proyectos si no experiencias que llegan al punto de ser humillados y excluidos de ciertos grupos sociales.  Ella como feminista, es posible que lo vea de un marco más liberal por llamarlo de alguna manera.
Demostrar que la vergüenza, no es solo más que nuestros temores más evidentes y que en cualquier momento o circunstancia estamos expuesto ante ella. Porque la vergüenza radica en el “qué dirán”  y que pasa  por esa aduana de las buenas costumbres impuestas por la sociedad. 

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