viernes, 31 de octubre de 2014

El Acuario de Facebook


Aunque el primer capítulo del libro ha sido comentado por algunos de mis compañeros en este blog, quisiera tomar una idea más sobre este tema.  Tras haber leído este capítulo, se vio en clase un fragmento una serie (si mal no recuerdo ) algo futurista.  Los personajes tenían una especie de frijol injertado en la piel justo debajo del oído que les hacía tener una memoria perfecta, recordar cada instante que pasaba en su vida y además con un control podían regresar a distintas situaciones pasadas, a cualquier recuerdo que quisieran, repetirlo 100 veces si era necesario.  Podían además, hacer zoom y parar en momentos en los que se les antojara.  Así con esto se creaba una sociedad en la que incluso se podían proyectar memorias fuera del cerebro para que los demás pudieran ver.  No olvidaban nada, era mágico ver la forma en la que repasaban cada error y cada movimiento que hacían, tanto para bien como para mal.  

Me parece que suena como una idea millonaria, como el invento del siglo. Imaginen el hecho de no poder olvidar nada de lo que sucede en nuestras vidas, revivir momentos increíbles, ver personas que ya no están,  regresar y analizar para poder cambiar.  Se nos olvida que toda moneda tiene dos caras , es un poco lo que sucede en esta proyección dónde un esposo celoso descubre infidelidades tras obsesionarse con una imagen de pocos segundos y repasarla una y otra vez.  No es que se trate de encontrar infidelidades o no, si no de que nos pongamos a analizar en que tener memoria 100% lúcida nos puede llevar a más de un problema, especialmente porque todos cometemos errores que creo no quisiéramos recordar, o situaciones en las que nos hemos encontrado las cuales no nos gusta tener ahí guardadas en el archivo.

Es aquí cuando entra, en mi opinión, algo de lo que menciona el autor sobre Facebook. No voy a contarles el capítulo del libro porque o han leído ya, sino que lo que busco es relacionar este trozo de video futurista con aparatos especiales de memoria con lo que se vive actualmente en Facebook.  Esta afamada red social, por más control que podamos nosotros imponer en nuestro perfil y muro, tiene una línea del tiempo en la que guarda las publicaciones hechas desde el inicio de una persona en la red social.  Puede ser maravilloso regresar 5 años atrás y ver publicaciones, fotos y comentarios que se hacían en esa época. Puede también ser un arma de dos filos como lo es el pequeño frijol de la memoria, imaginen ustedes que cometen cualquier tipo de error y queda ahí plasmado de por vida, si no es en su muro puede ser en el de un amigo en el que salgas taggeado y no hay vuelta atrás. Puedes cambiar de ciudad y ser encontrado de nuevo con todos los trapos viejos que habías dejado atrás, te pueden perseguir de por vida con el simple hecho de mostrar una fotografía. 



Últimamente es sabido que para contratar a las personas se les pide su Facebook y así ven el perfil y el tipo de persona que supuestamente es el que pide trabajo.  Sabemos que todos tenemos diferentes perfiles de comportamiento dónde actuamos como estudiantes en la escuela, empleados en el trabajo, salidores con los amigos, incluso podemos ser el payaso de la fiesta los fines de semana y parecer serios el resto.  Entonces, ¿Una “línea del tiempo” virtual va a decirle a los demás cómo somos en realidad?  Me parece que lo que nos falta es hacer análisis,  y si queremos vivir con esos recuerdos hacerlo, pero siempre conscientes de lo que se queda en manos de los demás.

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