jueves, 6 de noviembre de 2014

Paro Activo, ITESO con Ayotzinapa, Feminismo, Ciudadanía, y Cultura de Paz

Este miércoles 5 de Noviembre se llevó a cabo la iniciativa de Paro Activo en el ITESO, siguiendo la planeación que numerosas universidades del país realizaron como respuesta a los eventos ocurridos en Ayotzinapa. Se buscaba ante todo crear espacios de diálogo que sirvieran como base fértil para algo más que un simple detenimiento de actividades. No bastaba únicamente con irse a un paro, con dejar de asistir y esperar que eso tomara peso simbólico en la sociedad. Se trataba más bien de demostrar que es posible ver la Universidad de otra manera, fuera de las aulas, de los libros y de los programas académicos; verla como una plataforma de cambio social, como un espacio que tiene una responsabilidad con la sociedad, con los normalistas de Ayotzinapa.


Se habla de movimientos sociales, de salir a las calles, de hacer política, y de buscar mejorar la sociedad a través del cambio. Pero, si ante eventos como Ayotzinapa, la Universidad se queda callada, ¿de que servirían todos esos discursos? ¿Toda esa teoría? Es precisamente en momentos como estos que la voz de la Universidad se debe escuchar, que los estudiantes necesitan tomar postura y realizar intervenciones que trasciendan el espacio limitado de los salones de clase. Que lo que se aprende en la Universidad no se quede ahí.


Lo que ocurrió en Ayotzinapa no es un simple crimen. Se trata de la punta del iceberg de la situación tan caótica en la que se ha visto sumergido el país. No es un hecho aislado, es la concentración de años y años de injusticia e impunidad. Ni siquiera se habla de un gobierno incompetente, o de una policía ineficaz. Se está hablando de un gobierno y un cuerpo judicial posibilitadores de estos crímenes; aliados en estas situaciones tan oscuras.



En ese sentido los estudiantes reaccionaron de una manera bastante eficaz y organizada. En ese día tan simbólico, en lugar de simplemente haber faltado a clases, nos encontramos con un cuerpo estudiantil que cuenta con conferencias, talleres, diálogos y reflexiones, sin contar imágenes de los normalistas en todo el campus, que suscitan precisamente lo que se busca: solidaridad y empatía. Que se sepa en el país que no nos vamos a quedar callados.


Fue en este marco de eventos que se llevó a cabo el taller de “Mujeres, ciudadanía, y cultura de paz”, que venía a proponer nuevas formas de hacer política. Ante este evento, caben varias preguntas relevantes: ¿Por qué es pertinente hablar de movimientos de mujeres en este momento? ¿Cuál es la relación? ¿Qué nos puede enseñar?



Para responder dichas interrogantes tenemos que comprender dos puntos importantes: 1) Buscar la paz, buscar una buena ciudadanía, es una tarea que tiene cuestiones de género, y 2) Fueron los movimientos de mujeres, del feminismo, los que en su momento empezaron la tendencia de salir a la calle, no a violentar, sino a buscar crear reflexión y diálogo en una cultura de paz.



En el taller se tocaron varios puntos importantes. Se explicaba que en el gobierno, las mujeres siempre son menos. Son un grupo menos visibilizado. Pero curiosamente, en movimientos sociales y comunitarios, siempre son más. Se llega a la conclusión, por lo tanto, de que las mujeres buscan hacer política de otra manera. Pero no basta con dejarlo aquí; es necesario que esas nuevas formas de hacer política de las mujeres se traduzcan en espacios formales de tomas de decisión. Que tengan mayor peso en la sociedad. Se explicaron además numerosos ejemplos de auto-gestión, con iniciativas feministas.


Este taller es tan solo un ejemplo del tipo de eventos que se presentaron en el Paro Activo, y que nos hacen creer en una Universidad distinta, con iniciativas que tienen impacto verdadero en la situación del país. En ese sentido, aún queda mucho por hacer. Pero las primeras semillas del cambio ya fueron sembradas. 

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