miércoles, 3 de diciembre de 2014

Problematizando la violencia psicológica en el ITESO

El pasado 19 de noviembre se realizó la intervención "Problematizando la violencia psicológica en el ITESO", la cual tenía como punto de partida dos objetivos. Primero, antes que nada, era el poder visibilizar que la comunidad de ITESO vive violencia psicológica dentro de sus relaciones diarias. Segundo, al ya tener visibilizada esta cuestión, poder dar un paso a la reflexión sobre esta situación que consideramos, se encuentra ya normalizada dentro de este contexto.

Premisas teórico metodológicas en las cuales se basó la intervención Ahora, para ilustrarnos un poco, ¿qué es la violencia psicológica?, ¿de qué se trata?, ¿cómo se ejerce?. La violencia psicológica no es una forma de conducta, sino un conjunto de comportamientos variados que producen un modo de agresión psicológica. En cualquier caso provoca cierto daño a la víctima o al blanco de aquellas agresiones dirigidas al aspecto psicológico. Debo de aclarar, que esta agresión puede ser tanta intencionada como no intencionada. Es decir, el agresor puede tener conciencia de que está haciendo daño a su víctima o no tenerla (Martos,2006). Y lo más complicado es que ocasionalmente la víctima tampoco está consciente de que ha sido agredida, ya que a veces este conjunto de comportamientos, acciones o palabras se llegan a practicar tanto en la vida diaria que ha llegado al punto en que se normaliza y nadie hace nada.

Fernández Christlieb (1991) en su escrito "El vaivén de la realidad" habla sobre una situación en la cual se repite continuamente la información. El que se esté utilizando una y otra vez cierta palabra y/o discurso va disminuyendo o quitando su significado, por lo que genera un modo de romper comunicación. A ese hecho lo llama: ideologización. Por lo tanto, el que esta prácticas de agresión psicológica se estén realizando una otra vez, ya sea por ejemplo en forma de discursos o el uso de ciertas palabras para dirigirse a una persona, va ideologizándose y va perdiendo su significado.

Es por esto que nuestra propuesta fue hacer lo contrario, es decir, politizar. Fernández lo define como  sacar las cosas a la ciudad, a la calle. Es hacer comunicable lo incomunicable, lo privado hacerlo público. "Lo privado es lo dividido, lo callado, lo oculto, lo olvidado; lo público es lo reunido, lo encontrado, lo inventado, lo descubierto". Por lo que nuestra intervención se dirigía a la politización para que de esta forma pudiésemos reconocer lo común, pasar lo privado a lo público y encontrar estos significados que se fueron perdiendo en la cotidianidad.

Para poder politizar y producir cierto tipo de conocimiento alrededor de la situación de la violencia psicológica, para pasar de lo privado a lo público ocupamos localizarnos en un espacio, un lugar común, el lugar del pensamiento público (Fernandéz, 1991). Que compartiera las características de lo que se le conoce como plaza pública, ágora griega o foro romano, los cuales fueron construidos para pensar.
Sennet (1994) señala que el ágora de Atenas, daba lugar a una gran variedad de actividades que se realizaban al mismo tiempo, la gente andaba de un lugar a otro y se agrupaban cierto número de personas para analizar y discutir un tema. Este espacio del ágora fue adecuado para una democracia participativa, ya que si una persona iba paseando de grupo en grupo podía enterarse de lo que estaba sucediendo en la ciudad y discutirlo, hacerlo público, politizar.

En relación con lo mencionado anteriormente, Fernández (1991) menciona que es la calle el cerebro y el corazón de la sociedad civil. Por lo que la idea de que tanto las razones, como las leyes y soluciones que se hacen en espacios privados de la luz pública,  por ejemplo, en cubículos de universidad, sólo ha generado "mucho poder sordo y bruto y suficiente soledad bruta y muda, pero muy poca capacidad para organizar a la sociedad". Por lo tanto, el único modo de "tener razón" en la sociedad civil, es sacando las cosas a la calle, las críticas y propuestas, para que de ese forma puedan crecer y lograr hacer algo.
A partir de todo esto que se mencionó respecto a pasar de lo privado a lo público, sacar las cosas a la calle y de lo que propiciaba el ágora, es que decidimos que nuestro espacio de intervención fuera en el área de la Cafetería Central de ITESO. Un lugar abierto en el que toda persona tiene la libertad de pasear por ahí, se unen grupo de personas a interactuar y dialogar, y se puede pasar por un lado de cierto grupo de personas y escuchar algunas cosas que dicen.

Buttler (2012) expresa que " para que la política tenga lugar, el cuerpo debe aparecer. Aparezco ante otros y otros aparecen ante mí, lo que significa que algún espacio entre nosotros permite que aparezcamos". Por lo tanto, para politizar, para que se haga política necesitamos aparecernos en un espacio ante los otros. En sí, la Cafetería Central es un espacio en el que la comunidad del ITESO transita cotidianamente. A partir de ello, nos ubicamos en un pasillo que se encontraba en la lateral de la cafetería, a un lado de la terraza, por lo que las personas podrían pasar y rápidamente visualizar lo que se estaba realizando en la intervención (que más adelante explicaré a detalle), y se sintiera libre de participar, de reconocer lo común, que el espacio que se estaba construyendo en ese pasillo de la cafetería se pudiera aparecer ante otros cuerpos.

Descripción de la intervención

Como decía, nos hemos percatado que en muchas ocasiones dentro de nuestras relaciones e interacciones con el otro se vive una violencia psicológica la cual resulta ser invisible ante nuestras percepciones. Pero estas agresiones de algún modo afectan o tienen percusiones en menor o a mayor escala en la persona que fue agredida y en su modos de relacionarse con el otro.

En muchas ocasiones el agresor no se da cuenta de que sus acciones pueden estar violentando al otro. En la mayoría de sus casos, este tipo de violencia se pueden presentar entre las personas que mantienen una relación muy cercano, ya sean familiares, amigos, compañeros, etc. Además, puede que una persona puede ser al mismo tiempo agresor y agredido, en una misma relación o variando en los distintos tipos de relaciones. Es muy común que esto se presente por medio del lenguaje, ya que hemos normalizado mucho estas palabras hasta el punto en el que su significado ha ido perdiendo su impacto.

Ahora, para visibilizar este tipo de violencia tan normalizada que casi se ha vuelto invisible entre nosotros, organizamos una intervención con este objetivo. En el mapa de abajo se puede ver la zona en la que se realizó. Como mencioné con anterioridad, nos colocamos en el área de la Cafetería Central, en el pasillo que está entre el edificio K y G, que lleva a la terraza. Es un lugar en el que transita muchas personas a diferentes horas. Estuvimos ahí de 3 PM a 6PM.

Colocamos en la pared del edificio G  dos carteles con una longitud de dos metros en las cuales escribimos ciertas frases en las que se podía ejemplificar ciertas acciones o palabras que identificamos como comunes (normalizadas) en la interacción de las relaciones, las cuales visibilizaban lo que implica la violencia psicológica.
El primer cartel decía:
Alguna vez te han dicho...
-Estúpid@
-Zorr@
-Put@
-Pendej@
-Cabrón (a)
-Perr@
-Hij@ de #%&*!
El segundo cartel decía:
Ponte a pensar si...
-Alguna vez te has sentido excluid@
-Alguna vez te han hecho  la "ley del hielo"
-Alguna vez te han hecho sentir inferior
-Alguna vez te has sentido manipulad@
-Alguna vez te han chantajeado
-Te es difícil alejarte de personas que te agreden constantemente
-Alguna vez te has sentido criticad@
-Has frecuentado personas sabiendo que hablan mal de ti

Mientras poníamos los carteles las personas que pasaban por el área, tanto alumnos como personal, volteaban a ver qué estábamos colocando en la pared. Al ya estar listos los carteles, se comenzó a invitar a la comunidad de ITESO (alumnos, profesores, y personal de servicio) que pasaban por el área a participar en nuestro proyecto. En lo que consistía era en poner una línea en las situaciones o palabras recibidas de las cuales habían experimentado en algún momento de su vida que estaban plasmadas en dichos carteles.
Al comienzo primero se quedaban viendo que era lo que decía los carteles, les explicábamos que era lo que se tenía que hacer, unos se reían y hacían bromas si venían acompañados. Aquellos alumnos que venían con sus amigos o compañeros bromeaban diciendo que entre ellos se decían mucho de las palabras que se encontraban escritas. Algunos preguntaban si era sólo dentro del ITESO, ya que en su familia también ocurría algunas situaciones de las que estaban ahí, les decíamos que si querían lo pusieran. Hubo quienes comenzaban a dibujar las líneas rápidamente y otras personas se quedaban pensándolo más. Uno de los comentarios que recuerdo más que dijo una alumna fue "¿así de mal estamos?", sin reír, sólo viendo la cantidad de líneas que estaban dibujadas en los carteles. También había personas que se quedaban mirando de lejos lo que estábamos haciendo, al percatarnos de ello, los invitábamos a que se acercaran, unos se quedaban unos segundos pensándolo y si lo hacían, otros sólo reían y decían que no gracias, "andamos apurados".
Por el lado de los profesores y personal del servicio hubo un menor número de participantes, pero fue de igual importancia, ya que lo que expresaban al estar participando en la intervención era algo que yo no había tenido la oportunidad de escuchar. Algo que llamó mi atención fue que expresaron que parte de esas agresiones que habían recibido era por parte de los alumnos de ITESO, "y eso que son jesuitas", mencionó una mujer del personal de servicios. Aunque parecía que en algunas partes les causaba gracia y reían, si expresaron más enojo y molestia que los alumnos. Esto me hizo preguntarme, si en cuanto a los alumnos dicen que hay agresiones entre ellos, y los maestros expresan que las agresiones la reciben también por parte de los alumnos...¿qué está pasando que agredir y ser agredido es tan normal para los jóvenes que hasta nos causa risa?
Otra punto que se me hizo interesante, fue que hubo personas que por el simple hecho de ver que estaba sucediendo "algo" y que habían más personas que estaban reunidos en ese punto, si los invitábamos decían que estaban muy apurados, daban toda una vuelta para no pasar cercar de ahí, o...agarraban el celular.

Nos preguntaron en varias ocasiones para qué estábamos haciendo esto, qué era lo que estudiamos, si se trataba sobre el bullying. Les respondíamos que estudiamos psicología y estábamos realizando una intervención para la clase de psicología política, unos les interesaba y preguntaban más sobre la materia. Cuando les decíamos que no se trataba del bullying, nos preguntaban qué era lo que haríamos con eso, a lo que le respondíamos que cuando salieran de clase podrían regresar y ver de qué era lo que trataba.

Al ver que en los carteles ya no había espacio para dibujar más líneas, decidimos que era tiempo de poner de que se trataba. Colocamos dos mensajes en las paredes. Uno decía: "ESTA ES VIOLENCIA PSICOLÓGICA NORMALIZADA EN LA COMUNIDAD DE ITESO". Y el otro decía: "¿TE DA RISA QUE TE VIOLENTEN?, ¿POR QUÉ LO PERMITES?". Pensamos mucho en que era lo que queríamos dejar como mensaje, poner un lado queríamos que se visibilizara lo que es la violencia psicológica, y a partir de lo que vimos y escuchamos, reacciones y comentarios, creímos que era necesario tener una primera confrontación. Dejamos los carteles y mensajes hasta las 10 PM para que toda persona que pasará por el área pudiera verlo y de alguna forma le diera algo en que pensar. Que se pudiera lograr un impacto, aunque fuera mínimo, que no se quedará estática, que moviera, y que aquello que se politizó transcendiera de ese espacio.

Como aportes individuales, trate de siempre de proponer ideas que fueran relevantes, de impacto y de pertinencia social para nuestra intervención. Mostré estar comprometida con los objetivos que queríamos lograr y estar atenta en todo lo que se pudiera ocupar para que nuestro trabajo saliera de la mejor forma posible. En el momento de la intervención trate de brindar confianza a aquellas personas que invitábamos a participar, a responder preguntas y dudas que se nos hacían, y tomar fotos que mostraran como iba la dinámica.

A partir de todo lo que vimos en el curso y al realizar nuestra intervención, me cuestioné que tanto podemos llegar a ideologizar, a quitarle las cosas su significado de tanto repetirlo. Se nos olvida que hay otros, se nos olvida que hay algo público y nos quedamos en lo privado. La violencia psicológica es un ejemplo de esto, hay personas que aparentemente no se dan cuenta que están siendo agredidas o si se dan cuenta no lo expresan, y se queda en lo privado. Para visibilizarlo, para visibilizarnos y reconocernos, hay que reconocer primero lo común, y para esto ocupamos aparecernos con los otros y sacar las cosas a las calles para volver a darle el significado a aquello que alguna vez se le fue quitado. Es por esto, que creo que para lograr esto se debe primero empezar desde nuestro contexto y con nuestras redes sociales más cercanas.

Bibliografía

FERNÁNDEZ CHRISTLIEB, Pablo (1991). El espíritu de la calle. Psicología política de la cultura cotidiana. Barcelona/Querétaro: Anthropos/UAQ, 2004. [Biblio: 320.019 FER]
SENNETT, Richard (1994). Carne y piedra. El cuerpo y la ciudad en la civilización occidentalMadrid: Alianza.
BUTLER, Judith (2012). Los cuerpos en alianza y la política de la calle.  En revista Transversales, no. 26, junio 2012.
MARTOS, Ana (2006). Cómo detectar la violencia psicológica. México: Cultura de la legalidad.

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